Por el desarrollo de las ciencias y artes del libro
El libro de bolsillo es un formato viejo utilizado durante el Renacimiento. En lo personal considero que es incluso un invento más trascendente que la misma imprenta aunque no hubiera existido sin ella. Se lo debemos a Aldo Manuzio il Veccio, que estaba obsesionado por ofrecer ejemplares a más personas, por abaratar los precios de los libros.
Manuzio hizo que Francesco de Bologna, mejor conocido como Grifo, grabara tipos en varias lenguas y en un estilo nuevo que se llamó itálico. La tipografía bastardilla, itálica, cursiva, aldina o grifa, fue terminada en 1501 inspirada en la letra de la cancillería papal que ahorraba espacio en las impresiones porque el texto se compactaba.
También disminuyó el tamaño de los libros creando la Enchirridi forma, el libro de un octavo de pliego, que es el formato actual de bolsillo; pero no se detuvo allí. La encuadernación de libros se hacía en piel marroquín, que era muy maleable y comenzó a estampar el título en ella pero en vez de ponerles un alma o esqueleto de madera, lo sustituye por cartón, que era más económico.
Manucio fue el primero en lograr tirajes de 800 ejemplares y luego mil ejemplares porque descubrió que el costo de impresión, tanto de la elaboración del modelo a reproducir como de la entrada a máquina, era el mismo y sólo se necesitaba utilizar más papel. Eran grandes tirajes de la época.
Determinó que el costo de producción se podía dividía entre un mayor número de ejemplares para que fueran más baratos. Los libros se llevaron a todas partes y hasta se leían en la cama. No se necesitaban mesas de lectura o atriles.
El éxito de Manucio hizo que no sólo lo imitaran sino lo falsificaran. El problema llegó a tal punto que Manucio levantó una demanda en Venecia que se elevó al Papa. La disposición final fue que sólo Manuzio podía utilizar la letra cursiva. Fue una característica tipográfica, lo que actualmente llamaríamos una identidad de marca.
Pero realmente fueron la industrialización y la irrupción de la cultura de masas en el siglo XX quienes convirtieron al libro de bolsillo en el formato más recurrido, el de las grandes tiradas. La lectura común a partir de la década de 1930 fue la portátil. Esto comenzó con la colección Albatros del alemán Kart Enoch.
La primera colección de bolsillo en lengua española fue la Austral de la editorial Espasa-Calpe que nació en 1937. Otras colecciones legendarias en formato de bolsillo han sido El Libro de Bolsillo de Alianza Editorial, la Biblioteca del Estudiante Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México y El Club Diógenes de Editorial Valdemar.
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