Elnorte.com, 4 de julio de 2009
John Noble Wilford
(4 julio 2009).- El cherokee analfabeto conocido como Sequoyah observaba impresionado mientras varios colonos blancos hacían marcas sobre papel, convencido de que estas "hojas hablantes" eran la fuente del poder y el éxito de la raza blanca. Esto inspiró la apasionada ambición de su vida: crear un lenguaje escrito cherokee.
Nacido aproximadamente en 1770, cerca de lo que hoy es Knoxville, Tennessee, fue registrado con el nombre de George Gist (o Guess) por su padre, un inglés comerciante de pieles, y su madre, hija de una prominente familia cherokee. Sin embargo, fue como Sequoyah que, alrededor de 1809, comenzó a concebir un sistema de escritura para el idioma hablado cherokee.
Diez años más tarde, pese a las burlas de sus amigos que lo tachaban de loco, terminó el alfabeto, en el que cada uno de los 85 caracteres representaba un sonido distintivo de la lengua hablada, y las combinaciones de estas sílabas formaban palabras.
En unos cuantos años, la mayoría de los cherokees había adoptado este silabario, y Sequoyah se convirtió en un héroe popular como el inventor de la primera escritura nativa americana de Norteamérica.
Quizá su logro sea el único ejemplo que se conozca de la creación de todo un nuevo sistema de escritura por parte de un individuo sin ayuda de nadie.
Un arqueólogo y explorador de cuevas ha encontrado ahora lo que cree que son los primeros ejemplos conocidos del silabario de Sequoyah. Los caracteres están grabados en la pared de una cueva en el sureste de Kentucky, un lugar sagrado para los cherokees, considerado como el sepulcro tradicional de un jefe venerado.
El arqueólogo, Kenneth B. Tankersley, de la Universidad de Cincinnati, declaró en una entrevista reciente que éste era "uno de los hallazgos más fascinantes e importantes en mi carrera", al ofrecer revelaciones prometedoras "del ingenio de Sequoyah".
Tankersley dijo que, inscritos de forma desigual en la pared de piedra caliza, había 15 caracteres identificables del silabario. Están acompañados por una fecha, al parecer grabada por la misma mano. Parte de la fecha es difícil de leer, pero parece ser 1818 ó 1808, al menos un año antes que cualquier registro anteriormente conocido de la escritura.
El experto descubrió la escritura rupestre en el 2001 y, en años de investigación subsecuente, estableció que Sequoyah a menudo visitaba cuevas en busca de inspiración mientras trabajaba en el silabario y que hizo varias visitas a la región, cerca de los límites de Tennessee, en lo que hoy es el Condado de Clay.
Si la fecha resulta ser 1808, externó Tankersley, Sequoyah era probablemente el único en ese entonces que conocía la escritura y, por lo tanto, debe haber tallado los caracteres él mismo. Si era 1818, era posible que alguien a quien él enseñó hubiera hecho los caracteres.
Cualquier hallazgo nuevo sobre Sequoyah es importante porque su invento de la escritura cherokee promovió un rápido avance en la educación y la cultura de una de las poblaciones más grandes de nativos americanos, señaló William D. Welge, director de investigación en la Sociedad Histórica de Oklahoma.
Tankersley se sintió particularmente intrigado por algunos petroglifos grabados en la pared junto a los caracteres cherokees. Comentó que los glifos parecían incluir símbolos cherokees antiguos, así como dibujos que representaban osos, venados y aves.
Tankersley es miembro de la Nación Cherokee quien rastrea su ascendencia hasta ubicarla en el Pájaro Rojo, el jefe asesinado que alguna vez estuvo sepultado en la cueva. Dijo que investigaba los posibles vínculos entre los glifos tradicionales y unos cuantos símbolos de la escritura de Sequoyah. Si puede establecerse una relación, agregó, la inscripción puede ser "nuestra piedra de Rosetta, que nos permita ver dónde la prehistoria se encuentra con la historia".
Mientras trabajaba en su invento, Sequoyah, platero, maestro y soldado, viajó extensamente desde Carolina del Norte y Tennessee hacia Georgia y Alabama. En 1821, después de llegar a Arkansas, él y su hija Ayoka hicieron una demostración de la escritura a líderes cherokees, quienes fomentaron su enseñanza.
En un lapso de cinco años, de acuerdo con la Enciclopedia Tennessee de Historia y Cultura, "miles de cherokees estaban alfabetizados, superando por mucho los índices de alfabetización de sus vecinos blancos".
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