Feria Internacional del Libro Cuba 2010
MAYRA GARCÍA CARDENTEY
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"Siento un agotamiento, una avalancha en la poesía cubana contemporánea, que se repite en temas, se reciclan unos a otros. Existen realmente muy pocos libros excepcionalmente buenos dentro de este género literario en la actualidad."
Así culminaba su exposición Roberto Zurbano, ensayista, crítico e investigador, actual editor de Casa de las Américas, en el panel Poesía del siglo XXI: El ojo del editor. Junto a él, en esta actividad correspondiente al programa académico de la XIX Feria Internacional del Libro que se celebró por estos días se en la capital pinareña, estuvieron Jesús David Curbelo, poeta, narrador, crítico e investigador literario, y editor principal de Ediciones Unión; y José Raúl Fraguela, poeta, y editor de la Loynaz.
UNA PROFESIÓN NO RECONOCIDA
Zurbano explicó los retos fundamentales que enfrenta la profesión en nuestros días. "Un editor no puede en muchas ocasiones determinar o influir sobre lo que se puede o no publicar. Existe una gran diferencia entre aquello que, por cuestiones éticas y formales, creemos debe ser tenido en cuenta por una editorial, y lo que realmente se publica; y en muchos casos, lo que se tiene que publicar obligatoriamente."
Otro problema reside en la falta de especialización de los editores por géneros y temáticas específicas. Existen publicaciones donde un mismo editor asume textos de narrativa y poesía, cubana e internacional, cuando "lo ideal sería una mayor preparación, por áreas determinadas", agregan los expertos.
También se refirieron a los principales retos de su labor. De su experiencia subrayan la necesidad de actualización constante sobre el contexto de cada obra, para entender el texto en cuestión; el diálogo bidireccional con los autores, el conocimiento de las normas editoriales, la urgencia de una especialización temática y formal de los editores…
Propusieron, además, el intercambio entre los exponentes de este sector, algo ausente dentro de los programas académicos nacionales. En este sentido, enfatizaban el "poco reconocimiento de la labor del editor en nuestro país" y la inexistencia de un espacio donde poder solventar polémicas, ideas, temas, criterios de cómo debe ser el mismo" recalcaba Zurbano.
"En otros países, el editor caza, determina, influye en lo que se va a publicar, de él depende la correcta selección de las propuestas para el plan de publicación", agregaba el representante de la Loynaz. "Falta protagonismo, somos parte del consejo editorial, pero no siempre nuestras opiniones prevalecen"
EL EDITOR: UN ESCRITOR INVISIBLE
"No siempre se tiene la alegría de tener en las manos un buen libro" agregaba Zurbano. "Y en muchos casos, el editor funge como el malo de la película, nos perciben igual que los mutiladores, que les extraen los pedazos a los libros… Y no es así; nosotros perfeccionamos su obra, la hacemos más inteligible, más completa, y ello no siempre es visto de esta manera", enfatiza Fraguela.
Todos coinciden en las complejidades del trabajo editorial, más flexible cuando se relaciona con autores inéditos. "Aceptan más los consejos, las sugerencias, no nos ven como los enemigos de sus obras, sino como expertos que somos para crear un trabajo sustancialmente integrado en contenido y forma", concuerdan los tres.
"No se puede nadie imaginar lo difícil que resulta realizar los trabajos de edición a un Premio Nacional de Literatura, o un escritor reconocido, cómo decirle que podemos perfeccionar lo escrito, que debemos cambiar tal línea, es complicado", confesaba Zurbano.
"Los editores no somos simples personas que enmendamos los escritos de otros. Somos los primeros lectores, críticos… Tenemos la responsabilidad de concebir una literatura", continúa.
POESÍA CUBANA: DECADENCIA CONTEMPORÁNEA
El debate sobre la literatura contemporánea, en especial el auge editorial de la poesía en nuestro país, no se hizo esperar.
"Tal parece que nos hemos quedado sin pulmón, como un corredor de fondo que a mitad de carrera se queda agotado", polemizaba Zurbano. "A mi entender estamos ante una decadencia en la poesía cubana actual, parece que no va a ningún lado, se manejan los mismos temas, se copian unos a otros".
Aún cuando todos reconocen el cuestionable valor de no pocas publicaciones actuales de poesía, Fraguela recalca que el boom editorial, a la par que ha multiplicado las obras en el ámbito literario, y con ello una merma de calidad, igualmente ha incentivado la emergencia de voces que de otra manera no contarían con un espacio dentro de la literatura nacional.
Pero sí coinciden en la "existencia de una poesía construida más para innovar, que por el propio sentido de experimentar con los sentimientos y las expresiones", según palabras de Fraguela.
Sun embargo, para Curbelo no existe un agotamiento de la literatura sino una saturación. "Hoy confluye mucha literatura, existen demasiados libros cuestionables… Pero no la solución no está en limitar las ventajas de la publicación actual, sino maximizar el poder del filtro de las editoriales".
"No todo puede o debe ser publicado. Nosotros, más que editar, construimos un público lector que se va a dirigir a nuestras propuestas."
A ello se agrega, según este crítico, la escasa preparación del cubano promedio para apreciar la poesía, y en ello influye el diseño de los programas de estudios de las universidades del país. "Se enfatiza mucho en la narratología, y no en este género, e incluso la Academia de la Lengua incentiva más el estudio de la primera, los temas de géneros, entre otros, y no promociona tanto las investigaciones en la esfera poética en Cuba".
Todos perciben un futuro incierto para la poesía cubana, "más cuando las nuevas promociones se encuentran centradas por las leyes del mercado, la publicidad, y no tanto por la inquietud y la búsqueda formal", concluyeron.
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