Analizan influencia de la obra considerada un long seller. Hoy hace seis décadas George Orwell publicó la novela '1984', que alertaba sobre el riesgo de perder la libertad
Daniel de la Fuente
(8 junio 2009).- "1984" es una novela que, a 60 años de su publicación, aparece de manera recurrente entre las más vendidos. Es un long seller.
Su autor, George Orwell, escribió este libro sin anticipar que su historia del "Big Brother", el que todo lo vigila, sería una de las referencias más socorridas y daría forma al reality show que nació en Holanda en 1999 y luego fue replicado en más de 70 países. Un fenómeno comercial a nivel mundial que sirvió para analizar la cultura de masas.
Orwell, cuyo verdadero nombre fue Eric Arthur Blair, nació en la India Británica el 25 de junio de 1903. Lo mismo se opuso al imperialismo británico en Birmania que luchó en la Guerra Civil Española, episodio del que brotó "Homenaje a Cataluña" (1938).
Dos novelas le dedicó al estalinismo: "Rebelión en la Granja" (1945) y "1984" (1949). Ésta última es la más conocida.
Al respecto, Christopher Domínguez Michael escribió, severo: "Empero, si ha de plantearse un 'caso Orwell', éste vendría de la tácita aceptación, entre la mayoría de sus comentaristas, de que fue un héroe cultural, pero también un novelista mediocre o, llanamente, un mal escritor".
Hitchens, recuerda el crítico, afirma que "1984" es un libro seminal entre los "good bad books" de todos los tiempos. Cyril Connolly, V.S. Pritchett y Lionel Trilling dijeron lo mismo.
Orwell murió en Londres en 1950, víctima de tuberculosis. Un año antes, el 8 de junio de 1949, apareció "1984" bajo el sello de Secker & Warburg.
Aunado a sus grandes tirajes, un grupo de lectores publica en orden cronológico partes del diario que Orwell escribió de 1938 a 1942. La dirección es http://orwelldiaries.wordpress.com/.
LA AUSENCIA DE LIBERTAD
Sensibilizado por la Guerra Civil Española y por la Segunda Guerra Mundial, Orwell publicó "El Último Hombre en Europa", título original de "1984", donde describe un mundo controlado por el Big Brother, también conocido como el Gran Hermano. La gran premisa es la ausencia de libertad.
La trama inicia cuando Winston Smith, redactor del Ministerio de la Verdad, entidad oficial dedicada a la reescritura del pasado, se enamora de una rebelde del sistema controlado por el Partido Único, la Policía del Pensamiento y la neolengua.
Además del Ministerio de la Verdad, en esa sociedad atemorizada por la política están el del Amor, dedicado al castigo; el de la Paz, destinado a mantener la guerra, y el de la Abundancia, cuyo fin es tener a la población con el mínimo de recursos.
Orwell siempre reconoció que la escritura de "1984" fue influida por la lectura de "Nosotros", del ruso Yevgeni Zamiatin. La crítica siempre ha ubicado a "1984" junto a "Un Mundo Feliz", de Aldous Huxley, y "Fahrenheit 451", de Ray Bradbury.
El historiador Enrique Krauze, admirador de Orwell, escribió que la voz de éste es la de la conciencia individual en un mundo regido por vastas fuerzas impersonales.
"Es verdad que algunos de los problemas de nuestro tiempo no apuntaban siquiera en el suyo (la vuelta del fundamentalismo religioso es el más obvio), pero la mayoría de los 'ismos' que lo ocuparon han sobrevivido (nacionalismo, imperialismo, socialismo, pacifismo, antisemitismo, comunismo, totalitarismo), y las observaciones de Orwell resultan tan pertinentes ahora como lo fueron en 1940".
Otros ven a la novela como algo superado. Hoy, en lugar de un Estado opresor que todo lo observa, ministerios o una Policía del Pensamiento, hay centros comerciales, publicidad, medios masivos y computadoras.
Enajenación. Domesticación a domicilio.
También, es difícil dimensionar la Habitación 101, donde se efectuaban las torturas, frente a Abu Ghraib. ¿Cuál es peor?
La vida moderna, pues, habría rebasado a esta novela profética que no fue escrita con esa intención.
Comenta el escritor español Rafael Argullol tras releer "1984" a la luz de esta época: "El negro ideal del Gran Hermano en '1984' es la extinción del individuo, tras la cual empezará otra especie supuestamente superior. O'Brien, uno de los jefes del Partido, se lo comunica a Winston, el último resistente: 'El hombre es un ser infinitamente maleable. Si usted cree ser un hombre, Winston, considérese el último ejemplar de esa especie'.
"En nuestros días, [más de] un cuarto de siglo después, exaltamos oficialmente al individuo, pero nos prestamos gustosamente a la extinción de la intimidad, que es sin duda el camino más directo hacia la abolición de la libertad individual. Cada vez que nos sometemos a la cámara que nos vigila -nos sometemos continuamente- y cada vez que oímos una voz que nos anuncia que nuestra conversación será grabada -algo que ocurre con creciente asiduidad- damos un paso más hacia la destrucción de nuestra vida íntima, la única que tenemos por cierta".
El valor de "1984", agrega Argullol, aunque a menudo sus escenarios aparezcan obsoletos, es la capacidad de anticipación respecto al peligro fundamental que acecha al hombre contemporáneo. Claro que para muchos perder la libertad individual no es ningún peligro, sino algo más bien deseable.
"Eso lo anticipó Orwell en la última frase de la novela. Abandonada toda resistencia, Winston acaba, también él, amando al Gran Hermano".
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