La aldea
El choque entre Pekín y Washington por el espacio de acción de la firma californiana esconde en realidad una disputa más amplia sobre la tecnología anticensura, además de la guerra de ideas.
La polémica atañe también al nuevo negocio de la "censura"
2010-01-25•La Aldea
http://impreso.milenio.com/node/8708749
El choque entre Pekín y Washington por el espacio de acción de la firma californiana Google esconde en realidad una disputa más amplia sobre el nuevo mercado de la tecnología anticensura, a la manera de antivirus, además de la guerra ideológica
Mientras Google dice proseguir sus discusiones con las autoridades de Pekín sobre su presencia en China y ha rechazado la introducción en su mercado de dos teléfonos celulares de Samsung y Motorola desde la plataforma móvil Google Androide, las tensiones crecen entre China y Estados Unidos respecto de los ataques cibernéticos, de los cuales la sociedad californiana y una treintena de otras firmas americanas han sido blanco en los últimos meses.
En realidad, el caso de los ciberataques es más amplio y denso de lo que sugiere el dossier Google, como lo atestiguan numerosos informes publicados en EU por los centros de análisis. Si bien éstos no pueden ser esgrimidos en las relaciones diplomáticas —el delito de fractura informática es difícilmente atribuible a un Estado—, todos protestan ante el aumento de la amenaza china, con fines estratégicos, en piratería industrial o tecnológica, y de vigilancia de opositores.
La secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, también se ha referido a Túnez, Uzbekistán, Egipto, Irán, Arabia Saudí y Vietnam. Su alusión a la cortina de hierro y a una nueva guerra fría desató la respuesta inmediata de Pekín contra la retórica tildada de imperialista de Washington. El vocero del ministro de asuntos exteriores de China, Ma Zhaoxu, consideró que las alusiones de Clinton “son falsas” y que “afectan a las relaciones chino-americanas”.
La campaña de EU “por flujos libres y no censurados de información en un Internet sin restricción, es un intento disfrazado de imponer sus valores a las otras culturas en nombre de la democracia”, afirmó el editorial de la versión inglesa del Global Times. El periódico considera que Clinton olvidó decir que “gran parte de la información proveniente de EU y de otros países occidentales está cargada de una retórica agresiva contra todos los países que no acatan su liderazgo”.
Las declaraciones de Clinton rompen con el tono hasta ahora conciliador adoptado por la administración Obama sobre los derechos humanos. En materia de información, se anuncia una confrontación de nuevo tipo. China podría pagar un costo, aun si las sociedades de EU son también las primeras en lograr venderle los instrumentos tecnológicos para permitir la censura.
Estados Unidos, en efecto, se compromete a “apoyar el desarrollo de nuevos instrumentos que permitan a los ciudadanos ejercer sus derechos a la libertad de expresión, eludiendo la censura política”. [Es decir, una nueva industria de componentes electrónicos anticensura. NT]
En cuanto a Google, que ha dicho estar llevando a cabo una investigación interna entre sus empleados en China, debió explicitar en su sino chino que “está discutiendo algunos puntos con el gobierno chino”, y que sus operaciones no están suspendidas: “nuestros empleados chinos continúan trabajando duro para proveer los mejores servicios y productos a nuestros clientes y socios”.
Al desafiar públicamente al gobierno chino y servir de pretexto para una amonestación de EU contra las supuestas artimañas chinas en materia de piratería, Google está en una postura delicada. Pero aun en caso de bloqueo de Google.com, la firma podría sin embargo mantener sus operaciones en China: según el New York Times, la primera fuente de ganancias en China proviene de anunciantes chinos en el sitio anglófono, y por ende internacional, del motor de búsqueda.
Brice Pedroletti/Le Monde/Shanghai
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